“El club de los ojos verdes” (Corto antidesahucios del vientre materno)

30 03 2016

Para lograr el perdón es necesario hacerse consciente de lo que se ha hecho, arrepentirse aun siendo doloroso es la puerta de salida de la culpa. El miedo viene de la culpa y el miedo tambien te cierra a los demás.

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Unborn (Caitlin Jane)

13 07 2015





Execution (Grammatrain)

8 07 2015





¡Que no se extinga la llama!

3 07 2015





El grito de denuncia de Monseñor Romero contra el aborto

23 05 2015





Gallofas peperas

24 02 2015
mendigoGallofa se llamaba en la literatura clásica al hueso roído o mendrugo de pan mohoso o troncho de berza podrida que se entregaba al mendigo a modo de desmayada limosna. Y, más que entregarse, se arrojaba desde cierta distancia, pues no convenía acercarse en demasía al mendigo, que tal vez escondiera entre los harapos alguna buba o escrófula purulenta. De este modo, a la vez que acallaba su mala conciencia, el reticente benefactor evitaba el contagio.
A modo de gallofa, el Gobierno pepero ha arrojado a su electorado más zombi el hueso roído de una grotesca restricción que impediría a las menores de edad abortar sin el consentimiento de sus papaítos. Lo ha hecho, además, de la forma más desganada posible, disimulando a duras penas el tedio y la repugnancia que le provoca ese electorado zombi (¡ultracatólicos casposos!) al que, de buena gana, mandaría a tomar por retambufa; pero al que tiene que seguir camelando y dando pomada, para evitar desgarros. Además, esta vez el Gobierno no se ha conformado con arrojar la gallofa guardando una distancia prudencial por temor al contagio, sino que ha mandado como recaderos a sus diputados, pues la gallofa estaba tan podre que temía que su fetidez se le quedase prendida indeleblemente de las ropas, impidiéndole luego desenvolverse en sociedad y pavonearse ante su electorado más molón y moderno. ¡Ay, los sacrificios que los peperos tienen que hacer por esos ultracatólicos casposos! Y encima, los muy ingratos, no se los agradecen; y hasta hay algunos que, hartos de gallofas tan podres, ni siquiera doblan el espinazo para recogerlas. ¿Dónde se ha visto tamaña desfachatez?
Pero, aunque esos ingratos no recojan los huesos roídos y mendrugos mohosos que les arrojan, los peperos podrán caminar con la cabeza bien alta. Pues nadie podrá acusarlos de no haber cumplido con su papel, que no era otro sino engañar a su electorado más zombi, haciéndole creer que iban a derogar la ley del Aborto, cuando de lo que se trataba era de consolidarla, según la misión que –Balmes dixit– la dinámica revolucionaria ha asignado a los partidos conservadores, que no es otra sino «conservar» los intereses creados de la revolución. A la revolución del mundialismo le interesaba mucho que los peperos arrojasen esta última gallofa podre a su electorado más zombi, por una razón bien sencilla: una ley que permite abortar alegremente a las menores puede resultar demasiado brutal para las conciencias farisaicas; en cambio, una ley que exige a las menores consentimiento de los papaítos, además de tranquilizar las conciencias farisaicas, refuerza la consideración del aborto como acto de disposición de la voluntad, que sólo exige para poder realizarse plena capacidad legal o, en su defecto, una autorización de los papaítos que la supla, como comprarse un piso o abrir una cuenta bancaria. Mediante esta gallofa, se contribuye a la normalización del aborto como «derecho civil» y al eclipse de la conciencia, que ya no es capaz de enjuiciar la naturaleza criminal del aborto, sino que se conforma con imponer grotescos requisitos de capacidad legal a la mujer que lo perpetra; consecuencia inevitable de considerar el aborto una «tragedia para la mujer» (como tanto gustan de repetir los zombis), en lugar de un crimen contra la vida más inerme. La revolución mundialista no podrá decir que los peperos no han cumplido con ardor la misión que les ha sido asignada.
Quejarse ahora de que la gallofa está podre es como llorar ante la leche derramada. ¡Conque a doblar el espinazo y a recogerla agradecidamente, leñe, que las elecciones están a la vuelta de la esquina y vienen los podemonios!




Mitosis (2014), de Hannah Victoria

17 01 2015

Mitosis: sorprendente corto provida. La primera sorpresa es saber que ha sido dirigido y producido por una joven de 18 años. La segunda, que no es su primer film, sino el tercero. La tercera y principal, el talento de Hannah Victoria para llevarnos de la mano de su historia hasta una reflexión más necesaria que nunca.

Mitosis es el tercer corto de Hannah Victoria Miller, y desde luego el más célebre, aunque el primer de ellos, que rodó con 14 años, ya le valió un premio a la mejor realizadora joven.

Es sorprendente la maestría que evidencia con tan sólo 18 años que tiene ahora, unida a un espíritu emprendedor que le ha llevado a crear a tan temprana edad su propia productora, Expressionistic Studios, y a financiarla mediante un sistema de donaciones que envolvía una promesa: subirlo libre a Youtube si alcanzaba los 5000 dólares de su presupuesto. Y lo logró.

Así que a finales de noviembre de 2014 lo puso en la red, donde lleva camino de convertirse en uno de los cortos de culto del movimiento provida. Y ella ha querido que sea así: “Como jóvenes, queramos reconocerlo o no, la opinión popular sobre la santidad de la vida afecta directamente a nuestras vidas de numerosas formas. ¡Sólo pensar en qué diferente sería nuestro mundo si estuvieran entre nosotros los millones de vidas perdidas te deja anonadado!”.

Que es como deja ella al espectador de Mitosis, un film con el que ha llevado a cabo su “viejo” sueño de una obra que mostrase el potencial que lleva consigo cada vida que mata el aborto.

“Me han llegado correos de personas que han abortado y me agradecían una película sobre lo que sus hijos podrían haber llegado a hacer, y también de militantes provida entusiasmados por el instrumento que va a suponer Mitosis para transmitir su mensaje”, explica Hannah.

Hannah Victoria

Hannah Victoria