Consigue que un hospital de Mallorca no pueda hacer abortos por la oposición de las enfermeras

24 06 2012

Mercedes Cruz Quesada

El gerente del hospital le llamó un día para indicarle que preparara todo lo necesario para realizar abortos. La crisis aprieta y dicho hospital había negociado con el Gobierno autonómico la realización de una serie de servicios, entre los que se incluía el aborto.

Pero Mercedes Cruz Quesada, de firmes convicciones católicas y miembro de la Unión Seglar, decidió anteponer sus seguridades materiales, el trabajo y el qué dirán… a ser cómplice de la destrucción de una vida.

Ésta es su historia, en forma de entrevista, que ha concedido en exclusiva a Religión en Libertad.

– ¿Cuál es su responsabilidad en el hospital, Mercedes?
– Soy supervisora de quirófano, con lo que mi responsabilidad, entre otras, es procurar que todo el material y personal necesario para que sea llevada una intervención quirúrgica, esté a punto y en perfectas condiciones, asignar a cada enfermera las intervenciones que debe cubrir, hacer los pedidos…

– ¿Cómo fue que tuvo oportunidad de enterarse del contenido del Concierto antes de que éste se firmase? ¿Se le notificó de oficio, o estuvo usted pendiente de que no le colaran ese gol?
– Desde que ocupo este puesto, sabía que algún día podía presentarse esta situación y ya estaba alerta. De todos modos, por ser parte de la dirección del hospital, normalmente (y gracias a Dios) soy informada de los cambios o decisiones que se toman.

Un día me llamó el gerente y me comunicó la posibilidad de que se realizasen abortos en nuestro hospital, y me preguntó si en quirófano disponíamos de todo lo necesario. Yo le contesté que no, porque realmente no disponíamos del material necesario. Entonces él me preguntó si podría encargarme de averiguar todo lo que sería necesario.

En ese punto yo le contesté que con todos mis respetos no podía encargarme de esta tarea y además le informé de que sintiéndolo mucho porque adoro mi trabajo y además soy muy feliz en este hospital, si se llegaba a materializar este tema yo presentaría mi dimisión y abandonaría el hospital.

Le dije que entendiese que no era una decisión fácil con la crisis y la falta de trabajo que hay por todo, pero que mi decisión estaba bien meditada y no había vuelta atrás.

– Si usted era jefa es obvio que no estaba sola ni aislada como enfermera, sino que se había cultivado un buen entorno. ¿Contribuyó a darle más fuerza y cohesión a ese entorno el hecho de que se supiese que es usted católica activa?
-Por supuesto, además por el hecho de ser católica también me dolía mucho que mis enfermeras tuviesen que participar en tan horrendo crimen.

– ¿Cómo fue lo de plantarse y hacer valer su derecho a la objeción de conciencia?
– No fue difícil: cuando estás tan segura de algo, lo demás viene solo.

– ¿Fue difícil que se adhirieran las demás enfermeras?
– La verdad es que no, aunque las cogieron una por una para que no se influenciasen entre ellas. Algunas ya estaban seguras de que no querían participar en esto, y otras estaban dudosas; pero yo creo que conocer mi postura les hizo decantarse por el no.

Además, alguien que ha visto alguna vez un aborto aunque sea involuntario, no ha de tener corazón para querer participar en esto. Es horrible.

– ¿Cómo consiguió vincular la objeción de conciencia en masa con la modificación del concierto por lo que respecta al aborto?
– Cuando la gerencia del hospital vio que ninguna enfermera de quirófano estaba dispuesta a realizar esta “tarea” se le presentó un gran problema: intentó que alguna enfermera de otro departamento pasase a quirófano esos días en concreto, pero había que formarla y eso llevaba tiempo. Además, ¿qué hacía con todas nosotras? Era un problema de difícil solución.

– ¿Tuvo seguimiento por parte del personal médico y el resto de personal del hospital, especialmente la gente con cargo?
– No, no tuve seguimiento, aunque he de decir que me respetaron en todo momento e intentaron buscar una solución para que yo no me fuera del hospital.

– ¿Es consciente de que su paso adelante y su forma de enfrentarse al problema del aborto en su hospital puede sentar precedente y constituirse en modelo a promover? ¿Es consciente de que su actitud valiente y decidida desencadenó un fenómeno sociológico a la pequeñísima escala del hospital, dignísimo de estudio?
– Pues la verdad es que no me lo había planteado así, pero doy gracias a Dios si esto sirve para que alguien se replantee su postura en el trabajo.

– Previamente a todo esto, ¿había creado usted un clima pro vida en el hospital? ¿Cómo lo hizo?
– Pues no mucho, aunque todos conocían mi postura, lo que sí es cierto es que es importantísimo hacerte respetar en tu entorno, intentar siempre ayudar a los demás, no juzgar, no criticar, hacer bien tu trabajo; en fin, intentar siempre actuar como buen cristiano: así consigues el respeto y eso es fundamental a la hora de tomar una decisión así.

– Espero que esto le sirva de algo, quisiera remarcar lo que creo que ha sido más importante en el hecho de que el resto de personal de quirófano se adhiriera a mi postura. Creo que fue fundamental el que me apoyaran en todas mis decisiones antes de llegar a ésta en particular; para esto me las tuve que ir ganando poco a poco en una labor de años. La verdad es que somos un grupo muy unido y ellas son unas excelentes personas y trabajadoras, en esto tengo mucha suerte.

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