Cambiar el derecho a la vida por el deber de matar

16 05 2011

Primer objetivo del Nuevo Orden Mundial, ideológicamente radicado en Naciones Unidas: imponer el aborto en todo el mundo como un derecho humano, es decir, cargarse el derecho a la vida. La palabra clave es “imponer”.

Ya ha pasado la época en que el NOM -por cierto, mayoritariamente de derechas, sobre todo por su carácter ferozmente elitista- pretendía extender el aborto en el mundo. Ahora lo impone. Ahora, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas “condena” a Argentina por no permitir el asesinato de un nonato. ¡Toma ya! Te condeno por no asesinar, es una vergüenza, argentinos, que pretendáis no participar en la orgía de homicidios de inocentes que recorre el mundo. Hasta ahí podíamos llegar.

Táctica para imponer el aborto: ejemplificar con casos extremos: casos de incesto, pederastia, deficientes psíquicos… o a ser posible alguno en el que coincidan todas esas características al mismo tiempo. Por supuesto, una vez conseguido el primer infanticidio en caso extremo, generalizar hasta conseguir el aborto libre, y gratuito, primero, y luego el aborto obligatorio.

Pero para conseguir el aborto libre, y cualquier otro atentado legalizado y promocionado desde el poder, contra el derecho a la vida o contra cualquier otro derecho básico, por ejemplo la eutanasia, el NOM todavía necesita otro objetivo: cargarse la libertad de conciencia, es decir, el derecho a la objeción. Si se trata del derecho a la vida, resulta fundamental eliminar el derecho del personal sanitario a la objeción, porque tanto en el aborto como en la eutanasia, los desaprensivos necesitan ayuda técnica. Es decir, que para imponer el aborto y la eutanasia se necesita presionar a los médicos para que hagan lo contrario de aquello para los que han sido formados y que constituye la esencia de su profesión-vocación: en lugar de ayudar a vivir estarán obligados a matar.

Y el problema, no menor, es que subvertir los derechos humanos con una serie de contra-derechos, por ejemplo, cambiar el derecho a la vida por el deber de matar, supone dar marcha atrás desde uno de los grandes logros de la humanidad, la Declaración de los Derechos del Hombre, conseguida tras la matanza de la II Guerra Mundial. Las fuerzas progresistas tienen esa característica: siempre caminan rápidamente hacia atrás. Y si no pueden caminar hacia atrás, lo hacen en círculo. Y no estoy hablando del círculo de la vida, entre otras cosas porque la vida no es circular. Si acaso, estaríamos hablando de un círculo vicioso.

Eulogio López
eulogio@hispanidad.com

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