Castellón: Velada 27/enero/2012

28 01 2012

La fría y ventosa tarde del 27 de enero hacía prever una velada apagada, triste y con visos de ser una iniciativa ya en sus horas más bajas.

Junto a la adversidad meteorológica de la jornada, contábamos con la reciente noticia de la modificación de la Ley del Aborto. Modificación que, tal como señalaba el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; solo se centrará en el consentimiento paterno para que las menores de edad puedan acabar con la vida de su hijo.

Frente a todas las nimiedades que nos invitan a buscar cualquier excusa y dejarnos llevar por la pereza y el engaño (consentido) del Partido Popular al electorado provida, el movimiento en defensa del nasciturus en Castellón va ganando paulatinamente más seguidores. Seguidores, que más que impresionar por su número, lo hacen por el tesón y el estilo de su militancia.

A pesar de contar con algunas bajas como las de Rocío, Víctor, Mery y Pascual que nos suelen acompañar con sus hijos, una vez nos disponíamos a comenzar el acto, se acercaba hacia nosotros, con el ímpetu y la alegría que caracteriza a la juventud, un grupo de veinte adolescentes. Y junto a ellos, dos vehículos provenientes de Onda y de Segorbe, que a pesar de la incómoda lejanía se sumaban al acto. Es decir, en cuanto a asistentes (unas sesenta personas) la convocatoria podría tildarse de exitosa, sino fuera la muerte de inocentes el motivo que allí nos congregaba.

Finalmente, cuando el único grito que se escuchaba frente al centro abortista era el silencio sepulcral de los asistentes y cuando sus únicas armas eran las velas que desafiaban a la oscuridad que obnubila a nuestra sociedad, arrancó el acto con el tradicional manifiesto en defensa de la cultura de la vida.

Gracias a todos por vuestra asistencia, especialmente a los que os acercasteis desde otros municipios de la provincia y como no, a los jóvenes que nos acompañaron, a ellos este fragmento del poema “¿Qué les queda a los jóvenes?” de Mario Benedetti:

“¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros.”

Vosotros sois la esperanza de este siglo.





¡Contad los muertos!

27 01 2012

Sorprendido me he quedado con la reacción de la prensa pepera al anuncio del ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, quien, loado sea su nombre, nos informa de que el Gobierno Rajoy modificará la Ley Aído del aborto para que las adolescentes de 16 años no puedan abortar sin permiso de sus padres. Con permiso paterno sí se puede matar, naturalmente.

Por ejemplo, La Razón titula la crónica: “En defensa de la vida y de los más débiles”. Curioso. A ver, de los 113.031 niños abortados 151 lo fueron por menores. Una mejora sustancial, claro está. Es más, no descuenten esos 151 porque podría ser que los papás sí estuvieran dispuestos a otorgar el plácet letal.

Oiga, sin pitorreo. La ley de plazos de Felipe González, de 1985, que el señor Aznar no tocó en ocho años de gobierno, convirtió a España en un paraíso del aborto. La Ley Aído de 2010 dio un paso en la desfachatez homicida: convirtió una despenalización en un derecho. Si contamos los muertos de una y otra llegaremos a cifras muy similares y el Partido Popular se ha lavado las manos en el asunto: en la práctica, en la contabilidad de niños masacrados, PP y PSOE se parecen como dos gotas de agua. En teoría, también, porque Gallardón no ha dicho que vaya a derogar el “derecho al aborto”, tan sólo que va a exigir a las menores de 18 años el permiso para pasar por el matadero: ¿Dónde queda la defensa de la vida que, según la prensa adicta, defiende el PP?

Ya sé que todo esto es muy obvio, pero a la vista del cinismo reinante, convenía recordarlo.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com





El caso de Steve Mosher

23 01 2012

En 1979, Steve Mosher era, aunque joven, uno de los sociólogos estrella de la Universidad de Stanford, en California: un antropólogo progre en una universidad progre en una época progre. Era, por supuesto, pro-choice [pro-elección], es decir, partidario del aborto.

Y su buen posicionamiento en el establishment académico le convirtió en el primer investigador a quien el gobierno chino autorizaba a viajar al país para estudiar el impacto de las políticas de hijo único que aplicaba el régimen comunista para limitar la natalidad.

Mosher estuvo varios meses en Guangdong y Ghizou, volvió y publicó un artículo. Tras hacerlo, Pekín le prohibió la entrada en el país y consiguió en 1985 que Stanford le expulsase. En aquellos tiempos en que la mayor parte de los claustros de ciertas disciplinas (como la sociología o la antropología) admiraban a Mao Tse Tung o Fidel Castro, casi no hizo falta ni presionar para ello.

Y ¿qué había escrito Mosher? Lo que vio: “El infierno”. Acompañó a los representantes del Partido a aplicar en un pueblo la política del hijo único. “Las madres lloraban, suplicaban piedad, pedían por los niños que iban a morir. Una cosa es pensar sobre el aborto en abstracto, pero cuando ves un feto a los siete meses de gestación… es un bebé, realmente uno de nosotros”, explica Steve a National Catholic Register al recordar aquellos momentos.

“Es como si las puertas del infierno se hubiesen abierto ante mí. Todas mis especulaciones fueron barridas del mapa por la brutalidad de los hechos: la humanidad de todos esos niños y su asesinato. Inmediatamente comprendí que abortar es quitar una vida humana, y me convertí en provida”, afirma: “En una escala del mal de 1 a 10, aquello era el 10. Así que si existía el mal absoluto, deduje que tenía que existir el bien absoluto… o este mundo estaba completamente loco”.

Mosher regresó a Estados Unidos con esa idea en la cabeza, y fue así como, primero, descubrió a Dios: “Si buscas el bien, encontrarás a Dios, porque es la fuente de todo el bien del Universo”.

En esa búsqueda, Steve se encontró con la Iglesia católica: ”Era la única organización que defendía coherentemente la santidad de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, y había conservado la verdad en su plenitud. Otros habían abandonado partes de ella, si no toda”.

La mujer de Steve, Vera, era católica de nacimiento, y comenzaron a ir juntos a misa. Mosher conoció al benedictino Paul Marx (1920-2010), fundador de Human Life International (HLI), una de las más poderosas organizaciones provida del mundo, y con el tiempo se bautizó y se unió a él en su tarea. Actualmente dirige en el estado de Virginia el Instituto para la Investigación sobre la Población, y mantiene su colaboración con HLI.

Ver a un feto abortado le afectó en lo más profundo“, explica Vera: “Él tuvo un padre menos-que-perfecto, pero cuando conoció al Padre del cielo y el amor y perdón que ofrece, quiso hacerlo él mejor con sus hijos”.

El impulso que la causa de la vida ha cobrado en todo el mundo en los últimos años, hasta el punto de invertir por primera vez la tendencia de la opinión pública en Estados Unidos, por ejemplo.

Y se está revelando un factor importante en la nueva evangelización. Muchos antiabortistas descubren que sólo la Iglesia mantiene en todo el mundo y a todos los niveles un mensaje provida claro y valiente, cueste lo que cueste. Y frente al abortismo de la ONU es la gran autoridad mundial de referencia en defensa de la vida, algo que anima a quienes, como Steve Mosher, descubren de golpe lo que hay realmente detrás de cada embarazo suprimido.

Fuente: C.L./ReL





Roca Firme. Metal Pro-Vida

22 01 2012
Mi padre me ha mandado
como un regalo que soy
al vientre de una madre
que tomó una decisión.

De pronto me doy cuenta
ella no me está esperando
yo pagaré las consecuencias
de una noche de pasión.

Abortion freedom of choice or freedom of murder?

Nunca seré amado
ni seré cargado en brazos
nunca sabré el calor
de una madre.

¡Explícame por favor!
lo que has hecho con mi vida
yo pagaré las consecuencias
de una noche de pasión.

It's murder...

 





Médicos sin Fronteras reconoce practicar abortos en países donde está prohibido

16 01 2012

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) cuenta entre sus actividades con un completo plan de “salud sexual y reproductiva” que desarrolla en “contextos humanitarios”, y que incluye asistencia para “prevenir muertes, enfermedades y discapacidades relacionadas con embarazos no deseados”, tal y como se desprende de su propia información oficial. Sin embargo, esta “asistencia humanitaria” no excluye la práctica de abortos, área en la que reconocen como uno de sus retos la mejora de “la respuesta médica para que sean seguros”.

Aunque reserva un discreto lugar en su web española a lo que llaman “aborto terapéutico”, no se muestra tan cauto cuando se trata de responder a las preguntas de quienes escriben sorprendidos al conocer tales prácticas. LA GACETA ha tenido acceso a un correo electrónico enviado por la organización, en respuesta a una usuaria de la web de MSF, que mostraba su extrañeza por el hecho de que una ONG humanitaria practique abortos. La respuesta del Servicio de Atención al Socio de MSF no deja lugar a dudas sobre las políticas de “salud sexual y reproductiva” que sigue la organización.

“Las actividades en salud reproductiva de MSF tienen como objetivo evitar los abortos mediante medidas preventivas y salvaguardar la integridad y la salud de la madre”, escriben al comienzo de su correo, “en los casos en que esta prevención no es posible, y siempre dentro de los supuestos legales, se forma a los equipos médicos para la realización de abortos seguros según las recomendaciones de la OMS”.

Después de reconocer que sus equipos practican abortos, los portavoces de la ONG añaden que incluso los llevan a cabo “en algunos países a pesar de ser ilegal”, justificando que en estos casos “MSF prioriza la vida de la madre”, y añade como argumento fundamental que “las consideraciones médicas tienen que estar por encima de las legales”.

Posteriormente, el comunicante pasa a entrecomillar la política oficial de la organización al respecto: “Allí donde se imponen restricciones legales al aborto, aunque MSF acatará la legislación nacional al respecto, la organización nunca discutirá el derecho a practicar un aborto terapéutico si una evaluación médica determina que la vida y la salud de la mujer están en peligro”. Concluyen advirtiendo que “el equipo médico tomará la decisión caso por caso y buscará soluciones dentro del marco legal”.

La ONG va más allá de estas indicaciones genéricas, y concreta sus políticas abortivas con un protocolo de actuación interno que manejan aquellos cooperantes de la organización que trabajan en países en los que el aborto está considerado un delito. Según denunció la Fundación Vida, un informe interno del Centro Operativo Barcelona-Atenas (OCBA) de MSF detalla cómo han de proceder los médicos para afrontar un aborto en países donde esta práctica es ilegal, para evitar problemas con la justicia. Entre las recomendaciones se alude a la participación de “un equipo extranjero”, “sin la asistencia del personal nacional, si es posible”, y se reitera la importancia de elegir “un lugar confidencial” para practicar la intervención.

Desde que en el año 2004 el Consejo Internacional de MSF diera luz verde a ofrecer el aborto “como una parte de los cuidados sanitarios especializados en reproducción”, estas prácticas se han ido normalizando en las misiones humanitarias de la organización. Hasta el punto de que el citado informe interno señala que “todas las delegaciones” de MSF-OCBA “deben contemplar la práctica del aborto en cada proyecto, sean cuales sean las razones de cada petición”.

En esta misma línea, en una memoria sobre su actuación en Corea del Norte a la que ha tenido acceso LA GACETA, la organización reconoce que facilitó material quirúrgico ginecológico, sabiendo que se emplearía para la práctica de abortos, admitiendo que “el 50% de los pacientes hospitalizados por motivos ginecológicos son por abortos”. La organización justificó esta actuación afirmando que el instrumental quirúrgico ginecológico de los hospitales en los que desarrollaban su proyecto era un foco de infecciones que estaba ocasionando graves problemas de salud.

Si en 2001 un portavoz de MSF justificaba los “servicios integrales de salud reproductiva” de emergencia, asegurando que “en algunos países el aborto es una parte importante de la planificación familiar”, actualmente, desde la organización, se alude una y otra vez al concepto de “seguridad”. Como muestra, la concisa garantía que luce en el apartado “abortos inseguros” de la versión internacional de su web oficial: “Médicos Sin Fronteras asegura que los abortos se realicen de forma segura”.

Autor: Itxu Díaz

Fuente: La Gaceta








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